38 corto
Don Gerardo las invitaba a comer, y siempre les dejaba un billete de cincuenta, para ambas. Nunca se las comía. Esta tarde, Lucia (que es Fernando), de minifalda y topcito blanco, los vio salir juntos, a ella, Angélica (que es Martín) con don Gerardo y su gabán café, de una residencia de la calle veinticinco con caracas. Entonces desenfunda su celular de los calzones y con los ojos llenos de rabia y lágrimas pone a tronar los tacones, mientras le grita:
—Perra descarada
Paf, paf, remeda las balas
—tu, asquerosa, me lo quitaste.












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