38 corto

•Septiembre 19, 2009 • Dejar un comentario

Don Gerardo las invitaba a comer, y siempre les dejaba un billete de cincuenta, para ambas. Nunca se las comía. Esta tarde, Lucia (que es Fernando), de minifalda y topcito blanco, los vio salir juntos, a ella, Angélica  (que es Martín) con don Gerardo y su gabán café, de una residencia de la calle veinticinco con caracas. Entonces desenfunda su celular de los calzones y con los ojos llenos de rabia y lágrimas pone a tronar los tacones, mientras le grita:

—Perra descarada

Paf, paf, remeda las balas

—tu, asquerosa, me lo quitaste. 

traves

PRESTAMOS INMEDIATOS

•Septiembre 4, 2009 • 2 comentarios

madre e hijo

Se detuvo frente a la puerta del banco, traía la rabia acumulada entre un montón de humillación y dolor. Mientras veía el reflejo de eso que estaba allí y que hace tiempo no percibía como propio, a él mismo, los ojos, que suelen actuar sin conciencia, depositaron la mirada sobre las manos de un hombre que contaba ávidamente un paquete de billetes, lo hacía despacio, con el cuidado que una suma de ese tamaño requiere. Cambió de acera, esperó a que saliera del banco. El hombre de los billetes sacó un sobre, guardando el dinero en el. Se encaminó por toda la avenida siete rumbo al sur.  Decidía si era lo correcto, era correcto que él estuviera pensando en hacer el daño, eso era lo correcto. Ya había soportado con toda la dignidad posible tanta derrota junta. El de los billetes entró a un pequeño café, saludó a un conocido, tomó asiento, pidió un café o algo caliente, desde el otro lado de la calle no se podía ver bien. Demoró unos quince o veinte minutos, entregó un par de billetes del paquete a su interlocutor. Sale ahora para la calle diez, ondulando entre la gente, del otro lado de la calle la sombra dudosa lo sigue, pensando aún si eso que se ha vuelto fijación es lo correcto. Claro que es correcto, cada cosa que haga por llevar comida a casa está bien, todo se justifica. La disertación resulta una sola.

Sobre el callejón de la diez con novena, decide caerle de un solo golpe. Pasa el antebrazo bajo su cuello, golpe en la parte posterior de la rodilla, y de rodillas. Cuchillo en el cuello, y no se le ocurra nada o lo rebano. Le saca el sobre del bolsillo, revisa que esté completo, por supuesto no está completo le faltan un par de billetes. Aprieta con fuerza el escalpelo y se lo hunde, ya con la punta adentro, deja la muñeca firme y como el arpegio de un arco sobre el chelo, abre la piel. Para que paga deudas con mi plata.

Luego de una breve carrera, luego de ensuciar la chaqueta un poco, llega a casa. Ella ya no está. Una nota, otro rollo de dinero. No me quedo, ya no aguanto más, mis padres te envían esto, para que sobrevivas un par de meses, te amo, pero no te aguanto. Espero que algún día hablemos de todo lo sucedido y nos cause gracia, te amo, pero no puedo más contigo. Espero también no me odies. Yo te amo, tú lo sabes bien, pero esta no es la vida que yo quiero.

Sale desesperado a buscar algo, no a ella, sale a buscar algo que le devuelva la cordura, no quiere hacerle daño a nadie más, ya se cansó de estar cansado. Llega a la esquina donde hace veinte o treinta minutos ha dejado al dueño de los billetes, ya no está; seguramente, recogió la sangre, se cosió la herida y volvió al banco de nuevo. De vuelta en el banco, lo ve haciendo la fila, le sonríe, y lo saluda desde dentro, ella pasa por su lado, ingresa en el banco, se dirige a la fila y besa apasionadamente al hombre de los billetes. Ella se voltea y también lo saluda, ve de nuevo el reflejo de si mismo en el gran vidrio, esos pantalones de pana solían quedarle tan bien, y las botas de plástico se le hacían incomodas, pero eran tan divertidas.

Llega de nuevo a casa tomado de la mano de ella y ella deja una nota sobre la mesa, empaca toda la ropa, la de ella y la de él. Yo a tu papito lo quiero mucho.

LOS ENCANTOS DEL SILENCIO

•Agosto 30, 2009 • Dejar un comentario

perseguido

 

Lo cogieron esa tarde con dos rocas de perico y una punta.

Lo cogieron por garoso, la gana le gano a la sensatez, a la experiencia.

Andaba mercando, recorriendo los shops del sector: un gramo del Bronx y unos rollitos calientes en la olla de la L, después para donde las putas, abajo de mártires, que arman unos felpos que ni pintados. Sabía la medida de la caída y sin embargo la nostalgia de los sabores y las texturas pudieron más que la calma.

En la nouvelle cousine, las texturas y las formas suelen imponerse a los sabores por una simple razón: jamás recordamos a que sabe un alimento hasta que lo llevamos a la boca, en cambio podremos contar sin mayores rodeos como se deshace crujiente una lonja de fino hojaldre en nuestro paladar. Rábano bañado en vinagreta, un par de cebollones en su almíbar, tres cuartos de centro cadera bien bañados en su jugo acompañado con una copa de vino, el equilibrio en sabores.

Eso era lo que buscaba, la fina combinación de roca y escama, nieves alteradas. Bajaba dos veces por semana, tranquilo, sin el sobresalto del sustero que distrae su andar mirando hacia atrás, calculando la paranoia para no tropezar, viendo a ver quien le va a rapar la liga y su pipa. Bajaba siempre recién bañado, sudando a limpio, limpio para el chiquero. Daba un par de vueltas y calculaba la entrada, la salida y una caleta limpia por si algún ganapán se ponía ácido, violento o pegajoso.

A esta altura, era rutinario, tal vez ese era el motor impulsor que arrastraba su cuerpo, lejos de su conciencia, imaginaba la descarga ascendente que encendía la supraconciencia, y luego se catapultaba al encierro de una residencia de seis mil pesos la amanecida, acompañado de Gibson o Borges, y entre línea y línea, Onan se hacia presente, ayudando a liberar tanta tensión, describiendo los muslos de la robusta india que penetraba hace unos años y que se habían ido borrando en los nudos lodosos de la memoria. El perico ayudaba a redibujar la sombra sinuosa de su pelvis, luego sus pezones y mas allá sus ojos.

Le sacan las rocas de una vitrina, descarado el asunto, y casi se sale de los chiros de la alegría, dos piedrotas, por ocho mil, los ojos brillantes mientras desenfundaba uno de dos mil y la gamina con cara de amor, casi lo saca a vivir:

—Vuelva cuando quiera monito, y pídame lo que quiera.

Le revisaron los bolsillos con saña, lo sacudían entre dos, él cavilaba que tanta dicha se anulaba por la conciencia mercantilista, se había gastado lo de la carne de una semana, para el sábado próximo el salmón seria acompañado por un jugo de lulo, habría que olvidarse de un buen trago de leche de la mujer amada, todo para darle gusto a sus suspiros, ya no se podía tener gustos individuales, que cosa jodida; para rematar se estaba jugando la tiquetera de los 15 corrientazos del mes.

—¡Qué maravilla! —aulló uno de los agentes que descubría las inofensivas bolsas en la caleta de su chaqueta, mientras sonreía ganancioso.

—¿A usted no lo esculcan nunca cierto?

Cómo van a esculcar a alguien que huele a jabón y que camina despacio. Aquí se castiga el afán y la suciedad con el manoseo violento de la ley.

—Oiga, ¿no lo han esculcado nunca?

El silencio no es buen compañero y el llanto menos, sin embargo la tranquilidad acompañada del silencio y calma, aligeran la digestión de cualquier plato fuerte, incluso, una crepe hindú rellena de picantes pimientas caldeadas en dulces almíbares.

—Para arriba compañero.

Esposado al piso de la camioneta, se imaginaba el tráfico de hierbabuena en las costas españolas siglos atrás, cómo se entregaban cargamentos de la fina especie para adobar los platillos más selectos, adornados con la sangre y el sudor de unos cuantos.

Los agentes detuvieron la camioneta para tomarse un tinto. Callado, recobraba el aliento para soportar el humor de su compañero de encierro, devanaba su cabeza pensando en lo frustrante que era estar allí, lejos de sus libros, de sus sabores alcalinos y la sensación de redondez absoluta que lograba al masturbarse. Tenia que salirse de esa, nunca lo habían pescado, de alguna forma la suerte fue compañera incondicional hasta ese día, pero uno no puede abusar de la confianza, así como un chef experimentado no corta dos peces globos en una misma jornada, el paseo comercial del vicio no se debe forzar para darle gusto al gusto.

Las formalidades de la ley siempre son las mismas, el acoso psicológico del bolsillo a ver si uno de los acusados resuelve alguno de los apuros económicos de estos puercos carnetizados, luego la mala palabra, el hijueputazo, la humillación por haber caído. Para finalizar ser acusado de colaborador indirecto de la guerrilla y para el hueco.

Sin el tratamiento feliz de un lomo bañado en vinos y selectos vegetales, así era, simple, con el empujón y el “ya le toca esperar a ver si la fiscal viene hoy para ver su situación”.

Con la cédula en la mano, temblando del frío se limitaba a ver el movimiento incoherente de lo labios justicieros, que buscaban inútilmente descuncharle algún centavo antes de guardarlo, él, sin mediar un solo verbo, salta aún amarrado de la panel, ve sus zapatillas ancladas al suelo, no existía la aspiración de correr los cien libres por la libertad, ahí, en esas le tocaba con serenidad, ya habían llegado al roto de la estación del Ricaurte, unas cuadras mas arriba de la calle trece y la situación era cada vez mas peluda.

—Se me va derechito para el encierro de esas mallas…

—Apure pues mudo, y como no quiso nada, no se le va dar nada, ¿oye?

No alcanzó a coger rabia, llevaba cinco minutos y el silencio dio resultados tan mágicos como el Ron sobre cortes carnudos, gruesos y magros de vacas perezosas. Ya empezaba a intuir el sabor de sus adoradas líneas, se veía contando cuántas saldrían, ocho a veces nueve y si la cuchilla era nueva hasta once. En el rincón del sitio donde lo habían tirado, había un palabrero ávido, no se callaba, hacía las tranzas de la salida, sacaba gente por monedas bajo en consentimiento de los agentes.

Después de los trámites de rigor, la desconfianza, el asare, la mediación y el efectivismo de los monosílabos, acordó la salida por quince mil pesos moneda corriente. El almuerzo en el trébol cancelado, tocó venado de oro, arroz chino con carne de chino bien adobada, si acaso le quedaba para el bus y ni modo de pagar la residencia. Para la casa con hambre de buen gusto, sin nadita que oler, y la punta que tanto quería quedaba ahí. Lástima, se la había coronado en una travesía en Cali.

LAS RAMAS PODRIDAS.

•Agosto 20, 2009 • 1 comentario

Las mañanas no son el momento adecuado para hacer descubrimientos, menos descubrimientos trágicos u ocurrencias diarias que suelen ser ilógicas para nuestra cotidianidad.

Encontrarse, por ejemplo, que se nos ha terminado el azúcar, y la bolsa del café está húmeda. Percibir que no existen más opciones, y que esa mañana el desayuno será  propio de un ejecutivo afanado, aunque no haya a donde ir, o ningún negocio que concretar: café sin azúcar y pan viejo remojado en las ganas de unos huevos batidos. Ese tipo de mañanas no se prestan para situaciones de complejidades superiores; como descubrir de repente,  que en el aire, hay un silencio desparramado en todo el espacio habitable. Si, un silencio que lleva carcomiéndose todo hace más de dos días, pero que por cosas del encierro no se ha percibido.

Y vinieron los egoístas como un ejército mayor que los mismos mendicantes,  a llevarse todo: la decencia, las buenas maneras, el pundonor, el respeto por todas esas desgracias que nos ocurrían en ese momento.

Gira lentamente, como queriendo hilar con claridad lo que debe decir, mientas sorbe y aprieta los ojos para no quemarse. Continúa girando, suponiendo que ellos, ya se han percatado de la situación. Sin embargo, la cara de sorpresa al escuchar que desde la ventana no se veía el mini caos habitual y cotidiano, fue notoria. A tal punto que los que tenían algún comentario sobre el asunto, si alguien pretendió hacer anotación, simplemente la pensó e hizo el apunte neuronal correspondiente. Punto final.

Terminaron haciendo reuniones para excusar su incompetencia en todos los campos sociales. Terminaron reuniéndose sin conocerse muy bien, por cuestiones de magnetismo animal. Manadas recientes que no tienen propósitos claros, ambiciones hambrientas  y lujurias alucinantes. Procesos inconclusos, con distintos principios, sin mucha moral, con muchos desertores, y un par de maldicientes furiosos. Al completar tres días de encierro, que ya era rutina normal, hicieron la suposición usual: bajamos, nos aplicamos alguna proteína barata, dormimos camino a casa y a esperar con paciencia la próxima reunión. Sin embargo en medio de ese silencio ensombrecido, la opción correcta era bajar y salir a ver donde estaba todo el mundo, donde estaban las cosas, los insultos, las vidas que tanto detestaban y que ahora, extrañaban.

Los rezagos del milenarismo atrasado, terminan por alcanzarnos en algún punto de nuestro recorrido vital. A ciencia cierta, como solían decir en las calles de cualquier lugar, nuestro imaginario encumbra como cierto, veraz y real, que, alguno de estos días todo va a desaparecer y que de forma milagrosa y mágica, nosotros, en nuestra especial individualidad sobreviviéremos para ver como todo ha dejado de estar y funcionar. Sabernos “especiales” acelera el proceso. Dibuja en nuestro comportamiento una suerte de superioridad moral que termina aislándonos de mala manera de todas las delicias cotidianas, esas minucias despreciables que nos apartan de nuestro fin superior y último. Se sufrirá de mala manera al estar contagiado de ese virus mediático histérico, incurable.

Decidieron repartirse de dos en dos la búsqueda de algo o alguien que les indicara que había sucedido. Ellos querían saber, sólo por saber. La verdad, no importaba mucho a donde habían ido todos. A la larga, si todo y cada uno de ellos habían dejado de funcionar por “X” o “Y” razón, la motivación del encierro voluntario se invalidaba. Todos esos años en solitario despreciando  la masa amorfa, según ellos, insensible y despreciable, se iban por el caño de la sorpresa y hasta cierto grado la desilusión. Mientras caminaban y tomaban todo lo que se les antojaba, como solían hacerlo siempre, se preguntaban que harían y que seria de su existencia. Es curioso ver como las ambiciones, desarman las ilusiones, cuando se engendran en la cuna de la suposición, de enemigos y rivales muchas veces inexistentes.

Venían de cuando en cuando los vapores del alcohol, el anhelo, la corrupción. Sobre unos, otros, y la gana de ser ese pensamiento rendido. Terminaron siendo batería electrostática de unos con otros. La densidad de los pensamientos no cumplía a cabalidad con el deseo. La corruptela sobrepasaba todo lo pensado; ansiedad, manos sudorosas, murmullo de transeúntes que ya no gimen en el silencio de su prepotencia. La resaca era causada por lo obvio, por esa hilera de frases recalentadas, sofritas en suficiencia. Solían pensar en el amor, como todos, y era un hervidero de lágrimas agrias, maldiciones y mocos que se sonaban en la desesperación de saber verdades incalculables, torpezas acometidas, una tras de otra sin la piedad propia de la razón.

— ¡mierda, ahora si estamos solos!

Los que dicen saber, cuentan que el polvillo fue el causante, la caída no tanto como el polvillo. Niños, como duelen los niños, niños en revoltijos de sangre y tripa viva, la piel deshecha, nuestra conciencia egoísta viendo el sufrimiento. Ya no quedan llanto, todo desapareció con ellos.

En el desafuero de la curiosidad, asaltaron tiernamente, tiendas llenas de chocolate. La ciudad en soledad era una torta de vino. Provocativa, lista para ser engullida con un buen sorbo de leche. Los mordiscos se daban en la sonrisa de aquel que aprendió a vivir día con día. Cada que llegaban a un establecimiento buscando satisfacer alguno de los apetitos reprimidos, se encontraban que todo acababa de ser abandonado. No había rastro de polvo, o en muchos restaurantes en los que se abastecían, hallaban las estufas funcionando a pleno vapor. La comida fresca, recién hecha. Trufas, salmones, langostinos, ensaladas griegas y gitanas, hechas de frutas exquisitas y dulces. 

Todo, en el mundo de los paranoides, termina siendo una conspiración mugrosa. Para evitar que sus eminentes pensamientos y palabras lleguen a esas mentes hambrientas de verdad y sedientas de esa sabiduría que se sabe emanan los artistas. Y suele suceder, que la gran mayoría de los que se hacen llamar artistas, adolecen de imaginarios exacerbados, por tanto, son capaces de proyectar alucinaciones sobre la mismísima sombra que se dibuja en el suelo. Así mismo, con cada paso dado, en pos de pistas que aclararan la situación, se escuchaban discursos del siguiente talante:

— Yo se lo dije hombre, yo le dije que ellos sabían de nosotros, que esas llamadas… y tanto equivoco, no eran normales…

—y entonces, según usted, ¿una ciudad entera se evapora  por causa de cuatro muertos de hambre con ínfulas de artistas? No sea tan pendejo hombre.

—pero acuérdese todos los temas que tratábamos, esos eran temas difíciles, cosas que, usted sabe bien podrían…

— ¡cambiar el mundo!…deje de decir tanta maricada… más bien camine rápido…

 

Si, la desaparición de una ciudad de ocho millones de hambrientos, imagínese usted ese cuadro. Un panorama difícil de asimilar. Eso solo pasa en los malos cuentos. En esas parrafadas sin sentido que van de un lado a otro mientras se cocinan unas arvejas con carne.

Estuvimos mucho tiempo encerrados en las jaulas que las autoridades dispusieron para nuestro propio bienestar. Era extraño pensar que les interesábamos. Finalmente si no sobrevivíamos, ellos no serían juzgados por nadie…

El borde de la cobija empezó a arder de un momento a otro, fogonazos de lo peor, humo, gritos y ninguno se podía tener en pie. Uno de los que estaba encargado de prender las pipas, no había prensado bien la esquina asignada para su cuidado. Era extraño que luego de tantas trabas juntas pasaran esas cosas. Ya contaban con la suficiente destreza para evitar que el humo se escapara, que el mechero se incendiara. Todo era sencillo: un par de porros, una anfeta, amitriptilina de 50mg, cuatro líneas de buena escama. Una bomba sencilla, nada extravagante. Se proponía un tema, cerraban los ojitos, otro hacia de escribano y… si señor, historias del mejor talante.

—y… ¿Qué le paso al señor?

—una olla de agua hirviendo… señorita.

 

 

 

 

REVUELTA Intención textual

•Agosto 9, 2009 • 1 comentario

perro

—Ahora ladran como animales salvajes.

—Y yo le digo, que siempre lo han sido.

—No, no han sido animales salvajes, se comportan así para intimidar.

En los primeros días de la expansión, los Jonaima se unieron a los Yashar, en contra de los interdictos impuestos por los Bunaima. Lo que necesitaban era unir el concepto de interculturalidad al de multiculturalidad, que en sumas definitivas producían en resultados, un cero absoluto a la derecha real de los hechos. Los Bunaima sabían que lo periférico ya se abstraía de su realidad latente, y por eso mismo apelaban por una purga definitiva: “la gran purga”. Una salida que no afectaría ningún sistema, y que a su vez les daría la paz que tanto anhelaban.

Producían una sensación inevitable de repulsión. Eran repulsivos. Gracias al concepto del irrespeto primario, logramos cazarlos. Gracias a todas esas modificaciones, hemos logrado hacer que la conceptualización sea un motor de progreso imparable. Lo más importante de todo esto es que ya no tenemos miedo, o temor a ignorar o indagar. Ambas emociones desaparecieron. El gran consultor provee lo que ansiábamos desde antes de nuestra aparición. Ustedes saben, desde la expansión, solo basta con aspirar un poco y el concepto realiza nuestros deseos íntimos. Tan sencillo como tomar la vida de otro conceptuante.

—Seriamos efectivos, si el emisor discriminatorio abriera otra temporada de caza. Probablemente esta vez seríamos nosotros los cazados y ocurriría como con los Jonaima, que lograron juntarse y crear un bloque de significaciones importantes. Me causa gracia pensar como terminaron persiguiendo a toda una comunidad de empleados desnudos, después de haber sido presas de cuanto figurín lingüístico quisiera…

—Pero esa vez fue distinto, esa vez fue cosa de organización gramatical, no se le olvide que encerrarlos aún resulta muy fácil, y mimetizar su comportamiento, ya no es un asunto interesante. A todas estas, ¿queda espacio en memoria, o los aporreamos un poco mientras usted trae otra?

—Siga hombre, igual al diccionario le falta dramatismo… uyyy pero esta vez, no los despelleje, el farol que usamos, no da la talla para esos colores intensos.

INTERESAR: intervención del azar: azar: resultado teórico practico y comprobatorio de que la matemática estadística social beneficiosa de algunos reductos ya desaparecidos no interesa.

Los Bunaima, se unieron en torno al primer consultor asignado por la expansión, creyeron que tenían el acervo oral suficiente para mantener un minuto de charla. El gran consultor (sin mayúscula) decidió que no valía la pena una sola mirada. El intento de los Bunaima por una salida rápida termino en un humeante estornudo. Saberse de la gran junta conceptualizadora es la mejor experiencia para un mestizo.

Los Jonaima-Yashar, aceptaron el trato y ahora son una productora de microfilmes de fácil descarga. YASHAIMA, alteramos el significado que usted quiera, reza el concepto cambiante desde hace seis segundos.

—Esooooo, quedaron como dorados, pero no están sofritos.

— ¿Trajo lo que faltaba?

— Si, si, en este mismo instante, terminamos.

Como productora de imágenes fugaces, es un orgullo hacer desaparecer el concepto Bunaima. Finalmente nunca alcanzaron el estatus de palabra. Solo eran un murmullo. Es mejor así para todos. La tranquilidad de los nuevos conceptos de comodidad y facilidad retorica, reposan en salidas pragmáticas y efectivas. Nada de andar generando sinopsis inadecuadas, de eso nos encargamos nosotros, realmente es un placer hacer parte de los bloques de conceptualización del gran consultor (sin mayúscula). Nuestro significado ha aumentado en los diccionarios. Revise usted la versión de hace cuatro o cinco minutos. Es maravillosa

La expansión se propone anular el sentimiento de culpa, que resulta de la apreciación innecesaria de los significados ajenos. Con ella, se eliminan las medidas de fuerza y las desapariciones ya no son forzadas, son voluntariados enteros, dedicados a suprimirse sin la presión, y bajo los mas altos estándares de mortalidad que concepto alguno haya producido.

DANZA CON NIEVE

•Julio 24, 2009 • Dejar un comentario

Hace un par de segundos no hago ningún movimiento, quinientos segundos de inquietud bastan para saber que estamos muertos.

Se acercó a sentir la calidad del cadáver, levanto la nariz en búsqueda de algo más que la certeza de lo inmundo, de la podredumbre, del asco, de las tumbas al aire libre que suelen reposar en los ojos del distraído que intuye: algo caótico ocurrió.

Caminamos un par de días y no encontramos más que una serie de cascos desnudos, los huesos se mantenían juntos gracias a esa magia única y silvestre que hace las cuerpos indivisibles. Caminar agota, termina haciendo mella en los movimientos, en la vista, en cada uno de los poros. Un rumor salvaje de tambores lejanos, alentados por vocecillas infantiles y agudas recrudecen la sensación de escalofrió, pedimos a las cuatro capas ácidas celestes que tengan misericordia. Un solo día de lluvia en medio de la muchedumbre, saturaría la bastedad del aire y los limites permitidos. No podríamos sopórtalo.

Resuelvo moverme con la gracia que no ostento, que sé no es mía.

Toma tiempo, remedia la próxima táctica: tomar aliento. Devuelve la cuchara al recipiente. Calcula cuantas calorías puede gastar calculando el alimentarse, tiene una tabla que mide palabras y pensamientos. Sabe que el mismo trabajo de elaborar esas tablas mentales implican un gasto energético.

El residuo coloidal deseable para la situación del fingimiento se agota. Mi cinturón no fue diseñado con los mejores materiales. Recuerdo esas semanas de ochocientos momentos un poco largos, donde ella deshacía su mano en la mía; éramos sumamente neutros, el aire, que formaba bolas de hule en nuestros mezo-pulmones realmente no importaba; ella, siempre ella, me enseñaba técnicas de respiración brahmánicas: lo importante, decía, es hacer contacto con Par Brahm, evitar a Maya, ser egoístas en el contacto divino, ser mesiánico.

Al revisar el montón despojado de carnes chamuscadas y residuos cerca de la entrada, logramos transcribir un par de crónicas inmediatas que ya estaban en el pasillo de espera para la eternidad, en el borde de la desaparición nuestro oidor resumo lo siguiente:

La caía era inminente, no hubo oraciones o mantras que contuvieran el poder divino de aquellos hombres de bata blanca, sus caricias verbales y melodiosas desgastaban el pálido rostro de dios, él mismo no supo que hacer al ver aquel infierno brillante y sigiloso, ahora ya conocemos la primera parte de las letanías químicas:

Mg2OH: bajo el velo de Na, beberemos gas, beberemos más…

Al parecer en algún punto de la carrera desmedida entre los dioses y nuestros dioses, pasamos nuestro conocimiento inconsciente individual, al conciente colectivo primitivo. Los cuatro niveles de contaminación desaparecieron y las ondas cerebrales quedaron relegadas a pequeñas transmisiones residuales de alineación almacenada.

Mientras terminaba el último bocado, lo asaltó esa desgraciada emoción melancólica que le recordaba la imagen, seguida de esa voz surgida de lo más profundo del silencio de sus ojos, sígueme, sígueme al fondo del canto de mis cuerdas, no voltees, no mires atrás, la ciudad de Lot ya se ha consumido…sígueme amor, no ves que te amo, como amé el aire que jamás respiré… la comida y el acto de comer desperdicios de esas calidades, suele causar sugestivos efectos en la digestión de las ideas.

El sector cuatro se mantiene en las circunstancias actuales bajo la observación de Gao el gran maestre de la orden química. El ritmo del Firecraker (rompe fuegos) es continuo, la ansiedad del conocimiento se ha ido suprimiendo bajo la bien conocida modalidad del quinquenio. Se sabe de algunos individuos que mantienen una guerra continua con imágenes recurrentes, que bien podrían ser usadas en instalaciones decorativas. Los salones del gran consejo del batolon supremo gasta en decoración montones de corteza medular, realmente son unos inconscientes.

Hoy la mañana comienza con una gruesa capa de sonido vibrante, los tambores hacen barullo en el interior de mi pecho, avanzo bajo el ritmo de la caída rítmica del pum, pum, pum, no hay otra forma de avanzar, no encuentro otra manera de ver las líneas que dividen las autopistas de miedo. Aprendí en la academia, que la vieja táctica del sonido recurrente termina por aturdir los sentidos primitivos y silenciosos que alberga el pecho. El residuo de sus gritos guardados en mi cinturón, no me permiten hacer un relato adecuado de lo sucedido, es mejor seguir caminando.

Hoy hemos visto su sombra en el fondo de una de las colinas del antiguo bastión norte, sabemos que es uno de ellos, camina con un brazo extendido frente a si, y encara el infierno de la desnudez. Una muestra de su piel bastaría para solucionar la hambruna. Los amantes suelen ser caminantes resistentes frente a los vientos furiosos que se acumulan en las fronteras, dicen los que han escuchado sus monólogos desquiciados que pueden cabalgar sobre una bolsa de ozono en estado puro. Sin embargo no son más que rumores. Por ahora debemos alentar nuestros injertos e intentar darle alcance. Los tambores se acercan.

Luz de gas, que te propagas sobre la faz de nuestra intoxicación, permítenos morir a los pies del gran horno reciclador. Que mis ojos sean los ojos de la gran raza de hombres de la bata blanca, guías absolutos de nuestro destino. No somos dignos de asombrarnos al ver sus prístinos ropajes. Danos hoy el descanso del fuego y la tortura bajo el manto del gas.

Vuelvo a ti, vuelvo al velo encendido de las fronteras mágicas, bien se que desde aquí no puedo ver tu rostro, y verlo de nuevo para qué, verlo desgastado y ajeno al recuerdo de nuestros paseos. Sube lentamente el último rellano, antes de atacar una de las montañas de la desesperación. Montaña de la desesperación: lugar de rezos ocultos de antiguos acechadores de los cultivos de gas. Voltea a ver, toma una larguísima bocanada de aire, revienta la válvula que mantiene en pie su cuerpo. Cae de rodillas, luego el pesado pecho revienta el suelo dejando una estela de gas natural, puro, sin ser tratado.

Lo hemos visto caer, si nuestros enjutos pasos nos permitieran llegar hasta él…es mejor cambiar de dirección, un rumor del sur dice que hay otro par de amantes, intercambiando fluidos. La verdad se me hace imposible la visión. No perdemos nada con intentarlo, en veinte o veinticinco momentos lograremos girar, es mejor seguir un rumor, que un tambor sin imagen.

El centro del bastión interno contiene muestras de cada uno de los bastiones que han sido suprimidos por orden del gran Gao, vemos la orden de la gran fila, también los iniciadores de la lucha divina, y un amplio espectro de cámaras alucinantes de distintos productores. En las paredes del pasillo central encontraremos una galería en cromo-plata, con residuos sonoros de los primeros sembradíos de gas sinuoso. Luego una cama especial donde se hace un homenaje a los músicos encargados de la limpieza, el espectáculo central comienza con un despliegue de pieles frescas y el baile, por su puesto de amantes recién capturados, el siguiente paso es inundar su inconsciente de golpes rítmicos, suaves y melodiosos. Al estar embelesados se hace una incisión en la base del cráneo, accediendo al bulbo raquídeo. Se canturrea un poco de violencia y viola, ya está, un productor de gas encendido de por vida. No nos detengamos en las minucias, continuemos en los salones. En el centro de la gran mole de tela, encontraremos rostros familiares, aromatizadores de la palabra de la más alta alcurnia, que luego de producir sus primeras poluciones olorosas se entregaban en sacrificio a la gran orden de la bata blanca, como debe ser. Los pisos superiores están vedados para nuestra inmunda presencia, y es mejor así, la imaginación no es buena consejera.

Folletín turístico farmacéutico permitido para colonias asépticas en desarrollo de primeras generaciones, libres de virus de rotación periódica.

GAO

hombre solo

…HOMBRE SOLO…

•Julio 14, 2009 • 2 comentarios

Recordé aquellas noches de otro reino (¡mi infancia con abejas de montaña!) en que la fiebre corporal subía y lo mismo que un lobo sin manada (¡solitario habitante de las brumas!) me estaba afuera, en el umbral oscuro, viendo pálidas sombras en la playa donde el viento del sur (como el susurro de un arroyo en otoño) develaba el denso resplandor que en las olas se abisma y disemina.
Yo soñando los símbolos eternos…

No te mientas así, no continúes tu farsa de pronósticos y olvidos, y no digas después que no sabías, que nunca te enteraste de lo que aquí ocurría.
Costra de maldición, sangre reseca, ¿a qué tanto añorar, a qué conduce ahondar a golpes de martillo el clavo?

Ha caído la noche sobre el mundo: ahora debe probarse la constancia del hosco cazador que empecinado en quitarle su reino al ciervo rojo, sigue un rastro de olor por la espesura.
Yo no era Nadie, la rata, la hambrienta sabandija: no había nombre ni origen debajo de mi rostro; súbitamente el mundo fue sólo ese esperpento, esa horrenda presencia que hacía aullar los perros, ese ser que anudaba mis alucinaciones.
Yo no quería matarlo: quería dejarlo ciego (matar, que cosa fácil, y qué bien lo hacían esos hombres peritos en morir mar adentro), quemar esa mirada que podía reducirnos a ser sólo una mancha de humedad o grasa en las rocas del antro donde la gota del agua ritmaba la latente pulsación, el sigilo de la red, de los nudos, de la urdimbre asesina.

Embestías bien el abandono de los días enredados en los suplicios queridos. Vuelta de rostro sobre las costas de pesares y recuerdos, vuelta de costa en costa y volver a sentir que solo tus perdidas han sido dilapidadas.

¡Te pido, inmundo y rastrero, no vengas con lagrimas prestadas en el pesar y la lastima, estas tierras y ninguna serán tuyas…no hay nada peor que un anima sin tierra, vagabunda, triste y sin morada. Harta de amores prestados, palabras ajenas, vistas a las tierras desconocidas…largo de mi casa, nonato, largo de mis libros…

Volveré ese día, el algún, cambiaria mi tierra por borrar el sabor de tu hermandad y dejarte un puñado de sal para tu suelo, y jamás ver semilla de tus semillas…maldita tu casa, maldito tu nombre.

En medio de la risa de la mañana, una tasa de saliva acompaña el borde de la quietud.


ulises1

FRAGMENTOS

•Julio 1, 2009 • Dejar un comentario

FRAGMENTOS…

“El secreto de los bosques es terrible. Su alma verdadera es el gusano. Hay gusanos debajo de las piedras, entre las raíces, al dorso de las hojas plácidas de las hojas verdes. En los bosques hay faunos y diablos y muchas inocencias perdidas. Hay setas venenosas, restos de pájaro; de pronto el viento levanta las ramas, las espolea como una maldición. En esta isla hay bosques de olivos y gran número de almendros. Los olivos se retuercen porque tienen experiencia. El olivo es árbol viejo y ha visto a Jesús tumbado en el suelo y le ha oído gritar: “!Si es posible que pase de mí este cáliz!” El almendro es una trampa. Parece bello y no lo es, a semejanza de lo que ocurre con los ojos de los hombres, Algún día los árboles de todos los bosques se convertirán en cruces. Y las plantas y los animales proclamarán que el gusano es el Rey…

Las librerías me dan vértigo, los museos me dan vértigo, en las iglesias tengo vértigo…tengo que huir constantemente de todo aquello que podría distraerme o elevar mi espíritu…

Laboratorio de inseminación artificial. Tres toros sementales, previamente excitados-haciendo que el sol les dé en los ojos- son conducidos por turnos hasta la hembra (un maniquí de madera) A penas la ven, se levantan como cetáceos heridos. Oculto entra las cuatro patas del maniquí un hombre experto recoge- con unción- en un recipiente la materia prima del animal.

Me ha obsesionado este hombre. ¡Curiosa profesión!  Recibe en sus manos (respetuosas) germen de vida. Cuando le hagan la autopsia, descubrirán que su ilusión hubiera sido poblar la tierra, poblarla y mejorar día tras día las especies hasta conseguir que todos fueran aproximándose al ideal plástico concebido por Dios…

Regresaré y pagaré todas las deudas…oía la risita de los malignos espíritus…El drama  de estos espíritus es que están condenados a reír siempre; es decir a morir de frío…”

….. J M G- L F M C…cerebro

Lanzamiento de Cumbre Mundial de Paz Bogotá 2009

•Junio 2, 2009 • Dejar un comentario

La organización Concurso Mundial de Cuento y Poesía Pacifista y el movimiento literario independiente Las Filigranas de Perder, en apoyo a la Cumbre Mundial de Paz Bogotá 2009, la Marcha Mundial por la Paz y la No-Violencia, el festival Palabra en el Mundo y la campaña 1 Millón de Poemas Contra la Guerra, la Impunidad y el Olvido, comparten con todos sus miembros, amigos, participantes y lectores, la invitación al lanzamiento de la Cumbre Mundial de Paz. Esperamos contar con la presencia de todas las organizaciones culturales, sociales y pacifistas, las organizaciones de la Red Distrital Cultural de Bogotá, y de todos aquellos interesados en la construcción de un mundo donde la violencia sea descartada como forma de resolución de conflictos.

Pacifistas sin Fronteras
invita al lanzamiento de
La Cumbre Mundial de Paz Bogotá 2009

JUNIO 5 DE 2009
CENTRO CULTURAL COLEGIO GIMNASIO MODERNO
CARRERA 9 #74-99
5:00 PM

Programa

17.00 “Por qué no hablamos”.- Himno Cumbre Mundial de Paz Bogotá 2009; canta Iván Villazón. Video

17.15 Presentación Cumbre Mundial de Paz Bogotá 2009
por Guillermo Solarte Lindo Director Pacifistas sin Fronteras

Diálogos Pacifistas

17.45 Clara López Obregón (Secretaria de Gobierno); Vera Grabe (Politóloga); Aída Quilcué (Ex Consejera Indígena CRIC); Gloria Cuartas (Ex Alcaldesa Apartadó); Vicky Hernández (Actriz); Iván Cepeda (Director Víctimas de Crimen de Estado); Antonio Morales (Director Periódico Polo); Ricardo Ávila (Sub-director sección Opinión El Tiempo y Director Portafolio); Juan Manuel Charry (Constitucionalista .

Invitados internacionales vía Web: Cristina Ávila (Corresponsal de Paz desde México); Susana Merino (El Grano de Arena Periódico Digital desde Argentina); Álvaro Gutiérrez (ICT Consultancy desde Kenia); Xavier Andrade (Antropólogo FLACSO desde Ecuador).

Moderadores: Juan Carlos Bayona – Héctor Arenas – Ángel Beccassino
Maestro de Ceremonias.- Sergio González; Actor y Director Acto Latino

Exhibiciones

“Examen de Visión 20/20” de Mónica Savdié; las viñetas “El Chaparrón” de El Roto y la serie “Miedos de Paz” del colectivo Pacifistas sin Fronteras.

Apoya a la Cumbre Mundial de Paz Bogotá 2009 llevando el KIT Pacifista por $25.000.

RSVP:
cumbremundialdepaz@pacifistassinfronteras.org o vía telefónica: 3681999
móvil 313 8706034
Entrada libre

Buscamos Jurados para el Concurso Mundial de Cuento y Poesía Pacifista

•Mayo 25, 2009 • Dejar un comentario

BUSCAMOS TRADUCTORES Y ESCRITORES VOLUNTARIOS, NO IMPORTA EN QUÉ LUGAR DEL PLANETA SE ENCUENTREN
Como preparación para la Cumbre Mundial de Paz que organiza Pacifistas Sin Fronteras, Las Filigranas de Perder está organizando el Concurso Mundial de Poesía y Cuento Pacifista, que busca incentivar a los escritores a reflexionar y escribir sobre el tema del pacifismo más allá del mero rechazo a la guerra.

Igualmente, Las Filigranas de Perder ha adherido a la Marcha Mundial por la Paz y la No Violencia, y ha inscrito este concurso como iniciativa de la Marcha. Por su parte, el programa Libro al Viento en Hospitales, de la Secretaría Distrital de Salud de Bogotá, se ha unido a la organización del concurso con apoyo logístico y de difusión.

Para que este concurso sea verdaderamente Mundial o lo más cercano a ello, pretendemos realizarlo en múltiples idiomas de forma simultánea. Esto significa que buscamos:

  1. Personas que nos ayuden a traducir las bases, información y noticias del concurso del español o del inglés a otros idiomas.

  2. Personas con alguna trayectoria como escritores y/o críticos literarios en idiomas diferentes al español que quieran colaborar como jurados ya sea de cuento o poesía.
  3. Comunicadores y medios de comunicación que nos ayuden a darle amplia difusión al concurso en los diferentes idiomas.
Estamos conformando equipos de tres jurados para cuento y tres jurados para poesía más un equipo de traductores en cada idioma en que se vaya a realizar el concurso. Ya tenemos jurados en árabe, catalán, inglés, francés, español, italiano, portugués, wayuu y quechua wanka. Igualmente, contamos con traductores en árabe, alemán, catalán, francés, hebreo, inglés, italiano, portugués, wayuu, quechua wanka, rumano, holandés y guaraní.

Nos encontramos abiertos y dispuestos a realizar el concurso en cualquier idioma para el cual contemos con traductor y jurados, incluyendo por supuesto, lenguas indígenas americanas. Las comunidades indígenas y minoritarias que deseen participar en su propia lengua, podrán definir las bases del concurso para su comunidad de acuerdo a las particularidades de su tradición literaria.

Este es un evento sin ánimo de lucro que estará abierto a toda persona mayor de 15 años sin distingo de género, etnia, nacionalidad, condición socioeconómica, filiación política o religiosa, nivel académico, o experiencia en las letras. Se realizará totalmente a través de Internet, de modo que los jurados y traductores podrán trabajar vía correo electrónico y chat desde cualquier parte del mundo, y también los participantes podrán enviar sus textos desde cualquier lugar del planeta. Los mejores textos serán publicados en Internet en un Blog o Website diseñado para tal fin. También serán editados en PDF gracias a la colaboración de Publicatuslibros.com. De ser posible, habrá publicación en papel.

Invitamos a todos los amantes de las letras a participar como voluntarios en la organización y desarrollo de este importante proyecto. Pueden inscribirse o solicitar mayor información a nuestro correo: lasfiligranasdeperder@gmail.com. Invitamos también a todos los medios de comunicación, sean masivos, underground, populares, etc., a que se vinculen a este proyecto y ayuden a su difusión.

No contamos con apoyo económico de ninguna entidad u organización pública ni privada. Todos los que trabajamos en este proyecto lo hacemos de forma voluntaria, y pretendemos continuar todo el proyecto de esta manera.


Agradecemos el apoyo mediático de REDNEL, Lapislázuli Periódico, Notici@scadadía, grupo literario Salaletra, Fundación Arcadia Ego, revista internacional Red y Acción, campaña Un Millón de Poemas Contra la Guerra, la Impunidad y el Olvido, festival Palabra en el Mundo, revista literaria Paralelo 30, Eldígoras, Isla_Negra, La Fábrica Azul, Espacio Y, Fundación Cultural El Laberinto, Red ARCCO, grupo de poesía Pretextos, revista literaria Gavia, colectivo literario El Ático, centro literario El Túnel, taller literario Glitza: Páginas de Agua, blog Poesía y Algo Más, Centro de Estudios y Promoción Cultural Jaime Cerrón Palomino, Taller Literario RUMI, fundación artística y cultural Tribu Salvaje, Casa de la Cultura Hispana-Americana de Georgia, revista literaria Con Voz Propia, Mancomunidad de Escritores, revista Ala de Cuervo, Fragua Universal, Metrópolis Libros, Casa de la Cultura de Engativá, Amigos por la Paz, y un grupo creciente de voluntarios en todo el mundo.

Más información al respecto en:

http://sites.google.com/site/concursomundialpacifista.

PROCURAMOS ESCRITORES, CRÍTICOS E TRADUTORES VOLUNTÁRIOS, NÃO IMPORTA EM QUE LUGAR DO PLANETA ESTEJAM

Como preparação para o Encontro Mundial de Paz de Bogotá, organizado pelos Pacifistas Sem Fronteiras, Las Filigranas de Perder está organizando o Concurso Mundial de Conto e Poesia Pacifista, que busca incentivar os escritores a refletir e escrever sobre o pacifismo mais do que a rejeição à guerra.

Para que este concurso seja verdadeiramente Mundial ou o mais próximo a isso, pretendemos realizá-lo em vários idiomas de forma simultânea. Isto significa que procuramos:

1. Pessoas que ajudem a traduzir as bases, informações e notícias do concurso do espanhol ao inglês e a outros idiomas.

2. Pessoas com alguma trajetória como escritores ou críticos literários em idiomas diferentes ao espanhol que gostariam de colaborar como jurados, seja de conto ou poesia.

3. Comunicadores e meios de comunicação que nos ajudem a difundir amplamente o concurso nos diferentes idiomas.

Este é um evento sem lucro que estará aberto para pessoas maiores de 15 anos sem distinção de gênero, etnia, nacionalidade, condição socio-econômica, afinidade política ou religiosa, nível acadêmico, ou experiência nas letras. Será realizado totalmente pela Internet, assim os jurados e tradutores poderão trabalhar via correio eletrônico e chat desde qualquer parte do mundo, e também os participantes poderão enviar seus textos desde qualquer lugar do planeta.

Convidamos a todos os amantes das letras a participarem como voluntários na organização e no desenvolvimento deste importante projeto. Podem se escrever ou solicitar maior informação por correio eletrônico: lasfiligranasdeperder@gmail.com. Convidamos também a todos os meios de comunicação, sejam massivos, underground, populares, etc., a se vincular neste projeto e ajudar na sua difusão.

Não temos apoio econômico de nenhuma entidade ou organização pública nem privada. Todos os que trabalhamos neste projeto somos voluntários.

As bases do concurso e informações mais detalhadas estão disponíveis no site http://sites.google.com/site/concursomundialpacifista.